⚠️ Si usted está en una unión no católica, deberá convalidar su matrimonio antes de poder recibir el Bautismo, la Eucaristía o la Confirmación. Con gusto lo acompañaremos en este proceso adicional como parte de su preparación.
Queridos hermanos y hermanas que comienzan este camino de fe:
Como hizo san Pablo tantas veces a lo largo de su ministerio, damos gracias a Dios Padre, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el don de su Espíritu, derramado en nuestros corazones y presente también en cada uno de ustedes. Reconocer la presencia constante del Espíritu Santo en nuestra vida nos llena de esperanza y, al mismo tiempo, nos mueve a la humildad.
Mucho depende de nuestra disposición ante Dios, nuestro Padre. Todos somos hijos suyos y deseamos descubrir su voluntad para nuestra vida. Esta búsqueda no se realiza en soledad, sino acompañados por toda la comunidad de la Iglesia Católica San Bartolomé Apóstol. Es un camino de oración, escucha, discernimiento y compromiso, en el que reconocemos nuestra fragilidad humana y nuestra total dependencia de Dios, que siempre nos sostiene y colma de sus dones.
Deseamos tener la misma actitud de la humilde sierva de Nazaret: María, la Inmaculada, quien respondió a Dios con fe, confianza y plena disponibilidad. Siguiendo su ejemplo, también nosotros nos ponemos al servicio de ustedes como instrumentos humildes del amor y la misericordia del Señor.
Más allá del nombre que recibamos —catequistas, acompañantes o guías—, sabemos que es el Espíritu Santo quien verdaderamente conduce este camino y dirige nuestros corazones hacia Dios. En el centro de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos no se encuentra solamente un programa o una serie de enseñanzas, sino una Persona: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nuestro Señor, Salvador y Hermano. En Él, Dios nos ama con un corazón humano y nos invita a una relación viva y personal con Él.
Oramos de todo corazón por cada uno de ustedes, para que este camino sea una experiencia de encuentro, conversión y crecimiento espiritual; una experiencia que ilumine su vida y responda a los anhelos más profundos de su corazón.
Sean bienvenidos. Caminaremos juntos, confiando en que el Señor, que ha comenzado esta obra en ustedes, la llevará a su plenitud.